30/9/12

Para ser más lindas


Para ser más lindas
por Rosario García Balcarce
Existen muchas mujeres que, sin contar con cuerpos o caras perfectas, han sido extremadamente bellas, y todas podemos ser decididamente lindas si tenemos en cuenta algunas cosas que tienen que ver con el conocimiento de nuestras esencia de mujer, estas son algunas según mi criterio: 
La mujer refleja lo que lleva adentro, el que no lleva la belleza dentro de su alma no va a poder trasmitirla de ninguna otra manera, por lo tanto, si queremos ser bellas tenemos que llenarnos de belleza interior sin perder un minuto más: metamos dentro nuestro un sinfín de poemas, metamos arte,  libros, canciones, historias de héroes, de paisajes de playas, de amor, de amistad; de profundas meditaciones y de charlar con Dios.

La mujer es más bella porque se conoce y se respeta, tanto en sus luces como en sus sombras. Por lo tanto propongo navegar en lo íntimo de nosotras mismas, a descubrir y a liberar. Demos al mundo más y más de nosotras mismas, por algo estamos acá, no será para reducirnos y achicarnos, sino para crecer; y liberar toda nuestra capacidad de expresión.  Adiós miedos, complejos y exagerada modestia.
Si podemos solas, bien, y si no... ¡Siempre habrá profesionales psicólogos/as que nos acompañen en el camino y nos ayuden a lograrlo! 

La mujer hermosa es consciente de que se le dio un solo cuerpo, único para llevarlo todos los días de su vida, y a todas partes; y sabe que se va a terminar marchitando, pero también sabe que, cuánto mas lo cuide, más lindo y mejor va a durar, como todas las cosas. Por eso, es bueno pensar en dejar de fumar, de comer porquerías, de tomar alcohol y tanto café. Dormir mucho más, tomar agua, caminar y estirarnos.  Bailar, correr y hacer yoga. Todas actividades que llenan de energía, nos limpian y cuidan nuestro cuerpo, y nuestra alma.
La mujer sexy huele a limpio, a ropa recién lavada, y a perfume. Y hay en su aroma algo que narcotiza los sentidos del hombre, los marea y los atonta. Nunca lleva el pelo sucio, ¡y pronuncio bien marcada la palabra nunca! Por más que nos veamos tentadas a hacer estirar esa ida a la peluquería, ¡no! A lavarnos la cabeza todos los días, o día por medio, como mucho. Hay que estar preparada siempre para un abrazo íntimo, y bueno, quién sabe para qué más.
La mujer que sabe seducir, mira a los ojos, pregunta, se interesa, mira y busca. Busca y trasmite en lenguaje no verbal, es consciente de donde apoya su mano, de cómo se arregla el pelo, de cómo cruza las piernas. La mujer seductora es como un león que marca su presa sutilmente, y cada gesto de sí misma, es como un dardo orientado con fina puntería hacia su blanco. Amigas, la sutileza es la clave, si adivinan nuestro juego pierde su arte.
La mujer bella sufre, sufre por amor, por desilusión, por sueños y corazones rotos, por injusticias, por lo incomprensible. Sufre un mundo que a veces es cruel, pero jamás abandona la lucha, y jamás esquiva el bulto si puede ayudar, porque sabe de su poder de sanar, de consolar. Y algo muy importante, sabe de volver a empezar.  Y muestra sus heridas, sabe que las cicatrices son el testimonio de una vida vivida.

La mujer bella ama ser mujer, no ha perdido el femenino encanto de sonrojarse. Se respeta, se sabe mujer, sabe que es diferente del hombre y se aferra a esta diferencia, vive, come, camina, siente, piensa y soluciona como mujer.  Y en su condición más primitiva de mujer, da vida, de incontables maneras, no solo humana; alrededor de una mujer bella y poderosa hay todo un universo que vive y se nutre de ella misma.
Estos son solo algunos tips, sumá los tuyos y sabé en lo que sos linda, para serlo más todavía.



1 comentario:

Chechu dijo...

La mujer bella, se conoce, se valora...una mujer bella plenamente, acepta el crecimiento y el paso del tiempo y lo exalta, no añora tiempos pasados, ve con imaginación y ternura y proyectos el futuro. Y vive el presente exprimiéndolo al máximo en todos sus aspectos, en los buenos y en los malos.También aprecia la belleza en los demás. Y solo puede estar acompañada de un hombre que mire la vida de las misma manera.